
Aunque siempre he sentido pasión por la literatura, reconozco que la poesía no es lo mío. Creo que apenas he escrito dos poemas en 30 años, ambos forjados en la crisis, de la crisis de la adolescencia.(sonrío)Estaba becada y los sentimientos eran confusos y estaban a flor de piel.
Organizando papeles encontré uno de esos dos poemas, el otro prometo buscarlo para publicarlo también.
Hoy, añorándote, recuerdo
los momentos de placer y llanto
pero al romper el encanto
de tus mágicas palabras
el suelo se abre a mis pies.
Es entonces cuando entiendo
que todo, ha terminado.
Hoy, añorándote, recuerdo
los dulces versos, que un día
con marcada alegría, me dedicaste;
y al momento exacto de tu partida
tu luz esbelta, a mi lado erguida,
me guía al camino de las rosas,
rosas con espinas.
Y al admirar el crepúsculo
y el infinito estrellado,
recuerdo que hoy te añoro
y que todo, ha terminado.